ÁFRICA en la mira de la Codicia de EEUU y la UE - El SAQUEO causa ÉXODO



EL MURO INVISIBLE: SAQUEO DE EE.UU. 

UNIÓN EUROPEA Y ÉXODO AFRICANO.

La riqueza mundial está dividida en dos sectores: la mitad está en manos del 1% más rico de la población, y la otra mitad se reparte entre el 99% restante;

las 85 personas más ricas del planeta poseen el equivalente a los recursos económicos de los 3.570 millones de habitantes más pobres (la mitad de la población del planeta);


en Estados Unidos, el 1 por ciento más rico acaparó el 95 por ciento del crecimiento posterior a la crisis de 2008, como lo indican los salarios de los altos ejecutivos y los beneficios empresariales;


en el mundo existen 1.426 multimillonarios, cada uno de ellos con una fortuna superior a los mil millones de dólares;


la riqueza de las diez personas más ricas de Europa equivale a 217 mil millones de euros y supera la “ayuda total” que ese continente le concede al mundo pobre;


la riqueza del 1% más rico del mundo es de 110 billones de dólares, una cifra 65 veces mayor que el total de la riqueza que le llega a la mitad más pobre de la población mundial;


siete de cada diez personas viven en países donde la desigualdad económica se incrementó en los últimos 30 años;


el 1% más rico de la población ha visto cómo aumentaba su participación en la renta entre 1980 y 2012 en 24 de los 26 países de los que se tienen datos;


en Estados Unidos, el 1% más rico ha acumulado el 95% del crecimiento total posterior a la crisis desde 2009, mientras que el 90% más pobre de la población cada día es más pobre.


Defensor Mundial de los Pueblos Originarios



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Misión imposible para la Unión Europea, pero no para la OTAN

La campaña mediática orquestada por la OTAN para socorrer a los refugiados que se ahogan en el Mediterráneo sólo es el preludio de una intervención militar en Libia. 

En realidad, a la alianza atlántica no le interesa la suerte de los refugiados y la prueba es que nadie habla de los migrantes que se embarcan en Turquía. Manlio Dinucci observa la planificación de la OTAN.

 | ROMA (ITALIA)  


«Identificación, captura y destrucción sistemática de las embarcaciones utilizadas por los traficantes de personas, desmantelamiento de sus redes, confiscación de sus bienes.» 
Esa es la tarea de la misión PESD (Política Europea de Seguridad y Defensa) que debe preparar la Alta Representante de la Unión Europea, Federica Mogherini.
La tarea está clara. 
Lo que está por saber es cómo realizarla. 
Y es inútil compararla con otras misiones, como la misión Atalanta, oficialmente dirigida contra la piratería en el área del Cuerno africano con la participación de la marina de guerra italiana. 
En esta última, desarrollada en el Océano Índico, el objetivo era impedir que frágiles embarcaciones, con unos pocos individuos armados a bordo, fuesen utilizadas para asaltar barcos mercantes. 
En el Mediterráneo, el objetivo sería detectar y destruir embarcaciones en los puertos libios antes de que los traficantes de personas lleguen a utilizarlas… o capturarlas si ya están en alta mar.
- Primer problema: 
¿Cómo diferenciar, mientras están en puerto, las embarcaciones de los traficantes de personas y las embarcaciones que realmente se usan en el comercio y la pesca?

- Segundo problema: 
admitiendo que algún drone o satélite permita identificar una embarcación de traficantes de personas cuando aún está en puerto, ¿cómo destruirla?
 ¿Con un drone portador de misiles, como el drone estadounidense que mató a un cooperante italiano en Pakistán, o con un cazabombarderoEurofighter Typhoon, que provocará una masacre de civiles? ¿Con fuerzas especiales que desembarcarían de noche desde un submarino y que tendrán que enfrentar la resistencia de milicias armadas? 
Y si la embarcación se hace a la mar cargada de refugiados, ¿cómo bloquearla con un navío de guerra sin provocar una masacre? 

- Tercer problema: 
¿Cómo desmantelar la red de traficantes de personas sin enviar fuerzas militares al territorio libio?
A falta de respuesta a esos problemas, la misión PESD, anunciada con bombo y platillo, ha de convertirse en una «Armada Brancaleone» condenada al fracaso.
Pero quizás sea precisamente ese el objetivo.
Si la misión PESD acaba metiéndose en dificultades, la OTAN está lista a «socorrer» a la Unión Europea. 
En febrero pasado, el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg advirtió en Roma que «la deterioración de la situación en Libia podría traducirse en nuevas amenazas contra la seguridad europea» y que «la OTAN debe estar lista a defender a cualquiera de sus aliados ante esas amenazas». 
Así que anunció que a partir de 2016 comenzará a funcionar en Sigonella [Italia) el nuevo sistema AGS (Alliance Ground Surveillance) que permitirá vigilar, con drones Global Hawk y por otros medios, todo el territorio que va desde el norte de África hasta el Medio Oriente para prestar apoyo a las operaciones de la OTAN, fundamentalmente a las de la «Fuerza de Respuesta».
El primer ensayo será en Libia, donde «la situación está fuera de control», según dijo Stoltenberg, sin mencionar que fue precisamente la OTAN quien destruyó el Estado libio pero afirmando que «la OTAN está dispuesta a apoyar a las autoridades libias».
La misión PESD es por lo tanto el preludio de una nueva operación de la OTAN, operación que se justificará invocando la hecatombe de refugiados en el Mediterráneo para crear un estado de opinión favorable a una intervención militar directa en Libia. 
¿Y por qué no organizando un desembarco de cooperantes y humanitarios, transmitido por televisión al mundo entero, en el marco de una «iniciativa humanitaria extraordinaria» que, en vista del caos reinante en el país, tendría que desarrollarse bajo la «protección» de los militares.
El verdadero objetivo de tal operación sería crear en Libia una cabeza de playa ocupando las zonas costeras más importantes, no sólo por sus recursos energéticos sino por su posición geográfica entre el Mediterráneo, África y el Medio Oriente.

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio
Crimen de Lesa Humanidad: 

La UE quiere las riquezas de África, pero a las personas no

Por Cecilia Zamudio
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Miles de personas fallecen todos los años en su intento de llegar a Europa. Personas huyendo de la miseria a la que el saqueo perpetrado por el gran capital transnacional somete a África. 

No van hacia el “sueño europeo”, huyen de la Pesadilla en que las transnacionales han convertido a África; siguen la ruta que previamente han seguido las inmensas riquezas extraídas de sus países. 

Pero la UE quiere las riquezas de África, pero a las personas no. 

La Dictadura del Capital obliga a las personas a emprender éxodos terribles, en condiciones de peligro extremas. 

En la madrugada del 19 de abril 2015, un barco en proveniencia de Libia, con más de 900 personas migrantes, se hundió en el estrecho de Sicilia, a unos 110 Km de la costa. 

La Fiscalía de Catania señaló que se estima que podrían haber fallecido unas 950 personas; los procuradores expresan que "aún es imposible determinar con precisión el número de muertes"(1). Se han encontrado 24 cadáveres, y solamente 28 supervivientes. 

Los Guardacostas italianos habían recibido una llamada de socorro en la noche, avisándoles de que el barco se encontraba en peligro. Pero, según informaron los guardacostas, cuando se inició la operación de rescate, el barco naufragó porque todos los que iban a bordo se colocaron del mismo lado en la desesperación por sobrevivir (2).

Las fauces de un mar sorprendido se tragaron la vida de otras 900 personas. En el mismo mes de abril de 2015, más de 400 personas migrantes desaparecieron y unas 150 sobrevivieron, tras naufragar en su viaje clandestino rumbo a Italia, el día 15. 

Y es que el Mediterráneo se ha convertido en una inmensa tumba. 

En total unas 90 mil personas cruzaron a Europa entre el 1 de julio y el 30 de septiembre 2014, y al menos 2.200 perdieron la vida. 

En el trimestre anterior fueron 75 mil personas y 800 muertes, según ACNUR.

Estas tragedias representan un largo sufrimiento para los familiares de las víctimas; y por otro lado una larga sucesión de malabarismos mediáticos para los políticos de la UE, que salen a intentar tapar el sol con un dedo. 

Quieren tapar que el saqueo y las “guerras humanitarias” perpetradas por la UE y EEUU contra África tienen como lógica consecuencia el éxodo masivo. 

Salen los políticos, los representantes de las instituciones internacionales, a cual más “caritativo”, a cuál más “legalista”, a cuál más ufano a proponer soluciones

Y cada solución es menos solución que la anterior. Concentran sus diatribas contra las supuestas “mafias” de transporte de personas, cuando es bien sabido que en muchas ocasiones el supuesto “mafioso” no es otra cosa que un pescador que ya no puede sobrevivir de la pesca en un mar saqueado por el arrastre de las grandes transnacionales, reconvertido en conductor de embarcaciones que clandestinamente intentan pasar las fronteras de la Europa fortaleza.  

Incluso, si bien puede ser cierto que muchos transportistas de estos viajes clandestinos se aprovechan de las personas en situación de éxodo, estos transportistas no pueden ser tenidos por los responsables de esta tragedia, de estos crímenes de Lesa Humanidad. 

A menos que se quieran ocultar a los verdaderos responsables. 

Algunos salen incluso a decir que hay que bombardear las embarcaciones en las costas de salida: el fascismo de la Unión Europea deja completamente caer sus máscaras.

Entre los supervivientes de la tragedia del 19 de abril, los medios han ubicado ya a los dos hombres que les sirven de chivo expiatorio: dos miembros de la tripulación serán el blanco de todo el odio; chivos expiatorios perfectos para ocultar a los verdaderos responsables de estos crímenes contra la humanidad. 

Se les acusa de homicidio múltiple, y los medios del gran capital intentan responsabilizar de la continua tragedia del Mediterráneo y del Atlántico a las supuestas “mafias de trata de personas”.

Esta tragedia del fallecimiento atroz de cientos de personas en proveniencia de Libia, es también una de las consecuencias de la invasión contra Libia, perpetrada por los “aliados” y su OTAN en el 2011.

La invasión de Libia fue una intervención al servicio del Gran Capital Transnacional, que adelantó la OTAN con la ayuda de mercenarios paramilitares inyectados en Libia desde los servicios secretos europeos y estadounidenses. 


Esta invasión se articuló con la total complicidad del aparato mediático del capitalismo transnacional, que a los paramilitares mercenarios los llamaba "rebeldes" con la finalidad de justificar la invasión y genocidio contra el pueblo libio, y su gobierno de entonces, el de Muammar Al Gaddafi. 

Durante el gobierno de Gaddafi, Libia era el país con el mayor nivel de vida de toda África; razón por la que en Libia se establecieron muchísimos africanos de otras regiones de África. 

Estos africanos hoy se suman a los que intentan llegar a la Europa fortaleza: a esa UE que saquea las riquezas de África, pero luego no quiere a las personas.

Libia fue el blanco de la codicia capitalista por varias razones: tiene en su suelo un petróleo de los más livianos del mundo y un potencial productivo estimado en más de 3 millones de barriles diarios. 

Desde 2009 Gaddafi adelantaba un plan para nacionalizar el petróleo libio. El plan de nacionalización fue impedido por opositores en el mismo seno del gobierno. 

Muchos de estos opositores a la nacionalización fungieron de “jefes rebeldes” al servicio de los intereses de las transnacionales.

Además Libia posee una inmensa reserva hídrica subterránea estimada en 35.000 kilómetros cúbicos de agua, que forma parte del Sistema Acuífero Nubio de Arenisca (NSAS), la mayor reserva fósil de agua del mundo. 

En los años ochenta Libia inició un proyecto a gran escala de aprovisionamiento de agua: 

El Gran Río Artificial de Libia, considerado uno de los más grandes proyectos de ingeniería, que proveía agua desde los acuíferos fósiles. 

El sistema una vez finalizado cubriría a Libia, Egipto, Sudán y Chad, y potenciaría así la seguridad alimentaria de una región aquejada por la escasez de agua para cultivos. 

Eso evitaría que esos países recurrieran a los fondos del FMI: algo que se oponía a la aspiración del monopolio global de los recursos hídricos y alimentarios por parte de Occidente.

Por otro lado Libia poseía 200 mil millones de dólares de reservas internacionales que fueron confiscadas por sus agresores. 

Estos fueron los móviles del crimen contra Libia.

Luego de la agresión imperialista, Libia quedó destruida, sin infraestructura acuífera ni vial, ni escuelas, ni hospitales, ya que hasta éstos fueros bombardeados. 

Antes de la invasión imperialista, en Libia las mujeres vivían con mucha más libertad que en otros países de la región; luego de la invasión, una de las primeras medidas del gobierno de mercenarios aupado por la OTAN, fue decretar la ley de la Sharia, atrozmente cruel con las mujeres, todo bajo los aplausos de la UE y EEUU. 

Otra de las consecuencias de la invasión a Libia, es el surgimiento de grupos de terrorismo paramilitar en diferentes países de la región: los mercenarios empleados por los servicios secretos europeos y estadounidenses se reciclan en otras operaciones del terror. De estas operaciones surge el Estado Islámico. 


Libia fue torturada por lo que falsimedia tuvo el cinismo de llamar "bombardeos humanitarios". Toda la derecha europea e incluso parte de la disque izquierda europea se hizo cómplice de esta aberrante operación de neocolonialismo con miras a apropiarse de los inmensos recursos petroleros y acuíferos de Libia. 

Las transnacionales inflaron sus fortunas en base a la tortura del pueblo Libio.

El capitalismo es el responsable de estas tragedias, y concretamente los grandes capitalistas que se lucran del sudor ajeno y del saqueo del planeta: ellos son los criminales de Lesa Humanidad. 

Esos que los medios nos mostrarán como “empresarios de éxito”.  85 multimillonarios poseen una riqueza igual a la riqueza que comparten 3.570 millones de personas, que sobreviven explotadas en infernales socavones, teniendo que vender sus órganos, teniendo que trabajar en fábricas que las sepultan vivas, teniendo que prostituirse desde la infancia, o teniendo que empeñarse en éxodos terribles, cuya culminación no será otra que la muerte por ahogamiento, o el ahogamiento en vida, teniendo que trabajar por migajas en la Europa fortaleza, en caso de sobrevivir al viaje.

Hoy son miles de hombres jóvenes, mujeres y niños, que se ha tragado el mar. Un mar cuyas olas van y vienen entre África y Europa, testigos silenciosas del genocidio capitalista, lamiendo las playas de los países saqueados y también aquellas playas que son las puertas del cinismo más absoluto.
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